La que habla es Julia. Tiene once años y hasta hace muy poco tiempo solo
nos habría contado cosas del colegio, de sus padres, de la complicidad
con su única amiga, de ese chico, Seth, que le provoca un hormigueo
especial.
Pero hoy tiene algo diferente que decirnos. Hoy, ella y su familia se han despertado con una alarmante noticia: la rotación de la tierra de pronto se ha ralentizado, y los días y las noches han empezado a alargarse. Pronto los relojes no servirán de nada. El mundo está cambiando, y aunque ni ella ni nadie saben lo que va a pasar a partir de ahora, todos intuyen que el futuro será distinto. Extraño. Perturbador. Aceptar la realidad y aferrarse a la vida, tal cual Julia la conoce, es la única manera de sobrevivir.
A través de la voz inocente de una niña que lucha por su felicidad, Karen Thompson Walker consigue sumergirnos en ese presente sin futuro, inquietante y extrañamente cotidiano, y nos hace cómplices de sus anhelos y de sus miedos, de sus preguntas y de sus esperanzas.
Pero hoy tiene algo diferente que decirnos. Hoy, ella y su familia se han despertado con una alarmante noticia: la rotación de la tierra de pronto se ha ralentizado, y los días y las noches han empezado a alargarse. Pronto los relojes no servirán de nada. El mundo está cambiando, y aunque ni ella ni nadie saben lo que va a pasar a partir de ahora, todos intuyen que el futuro será distinto. Extraño. Perturbador. Aceptar la realidad y aferrarse a la vida, tal cual Julia la conoce, es la única manera de sobrevivir.
A través de la voz inocente de una niña que lucha por su felicidad, Karen Thompson Walker consigue sumergirnos en ese presente sin futuro, inquietante y extrañamente cotidiano, y nos hace cómplices de sus anhelos y de sus miedos, de sus preguntas y de sus esperanzas.
Debo reconocer que empecé el libro pensando que iba a encontrar una historia juvenil que quizás no cumpliría con las expectativas que me había hecho, pues desde que supe del libro eran muy grandes las ganas de leerlo pero había visto alguna crítica regularcilla que llegó a condicionarme de alguna manera. Bien, pues cabe decir que la historia es realmente buena, me ha gustado muchísimo. Es juvenil, no cabe duda, pero transmite un mensaje que vale para lectores de cualquier edad.
La protagonista, Julia, no me cuadra mucho con la edad que se supone que tiene, once años, por muchos motivos al leer su historia la imagino una chica adolescente de más edad. Por lo demás, su forma de redactar lo que sucede me ha gustado, es curioso imaginar cómo puede vivir una persona tan joven las circunstancias que tienen lugar en esta narración tan original.
La historia en sí me ha resultado interesante y es de esas que hacen pensar. En este caso, me han pasado por la mente muchas de las cosas que le estamos haciendo al planeta y que, irremediablemente, en algún momento empezaremos a pagar (si bien en algunos casos ya estamos sufriendo las consecuencias de tanta irresponsabilidad).
Lo que más me ha gustado ha sido imaginar cómo sería mi vida si los días tuvieran el doble de duración. En más de una ocasión mi mente se ha transportado a una vida paralela en la que las horas de un solo día son tan largas que da gusto disponer de ellas para hacer tantas y tantas cosas. Es evidente que esta ventaja tiene también sus inconvenientes, pero la historia ha hecho desbordar mi imaginación en muchas ocasiones.
Es un libro fácil de leer, en algún momento me ha resultado un pelín lento pero la historia en sí suple este pequeño inconveniente. Como ya he dicho, juvenil pero con un trasfondo válido para todos. Un libro que, si bien no me parece un novelón que merezca un sitio privilegiado en mis estanterías, sí es una historia que merece la pena leer por aquello de pasar un buen rato y darle un poco a la imaginación.
